jueves, 24 de agosto de 2017

ANTIGUA ROMA


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EN ESTE ENLACE PUEDES ENCONTRAR INFORMACIÓN SOBRE LA ANTIGUA CIVILIZACIÓN ROMANA 

GUERRA CIVIL NORTEAMERICANA



La Guerra de Secesión o Guerra Civil Estado Unidense fue la guerra librada por los Estados del Sur y el Norte, esta guerra se dio desde 1861 hasta 1865. Desde la Epoca Colonial, los Estados Unidos de América presentaban una fundamental característica: la diferencia radical entre las colonias del Norte y las del Sur, tanto en lo económico como en la manera de ser de cada una de ellas.
Así, mientras los Estados del Norte tenían una economía diversificada (agricultura, ganadería, industria y comercio), preferencia por la mano de obra europea y por las formas democráticas y burguesas; los Estados del Sur, en cambio,poseían una economía basada en la agricultura(cultivo del algodón, la caña de azúcar y el tabaco), una mano de obra formada por esclavos negros y una inclinación a las formas aristocráticas.
Por otra parte, mientras los 15 Estados del Sur, con una población de 10 000 000 de habitantes, de los cuales alrededor de 3 500 000 eran negros, se declararon esclavistas, es decir, defensores de la esclavitud porque convenía así a sus intereses; los 18 Estados del Norte, con una población de 20 000 000 de habitantes se pronunciaron por la abolición de la esclavitud, eran Abolicionistas o Antiesclavistas.

El Norte contra el Sur

Sin embargo, a pesar de toda esta inmensa riqueza colectiva y de la similitud de ideales, el país no había logrado constituirse en una nación sólidamente unificada. Entre otros, debía hacer frente a un terrible problema que amenazaba su misma existencia: la esclavitud establecida en ciertos estados de la Unión y reprobada por el resto del país. Y este problema dividía a la nación en dos zonas, totalmente opuestas: el Norte y el Sur.
En verdad, desde la época de la Colonia, siempre había habido gran diferencia entre ambas regiones.

El norte

Poblado por colonos de espíritu democrático y religioso —puritanos y cuáqueros— eran decididos partidarios de la libertad e igualdad, y por lo tanto acérrimos enemigos de la esclavitud.

El sur

Por el contrario, colonizado por aristócratas anglicanos o católicos, hacían cultivar sus inmensos latifundios por los negros esclavos traídos del África, desde los primeros tiempos de la Colonia.
De este modo la cuestión de la esclavitud llegó a convertirse en un verdadero problema nacional y todos los americanos se dividieron en esclavista o abolicionistas, poniendo en peligro la misma existencia del Estado, ya que en varias oportunidades los Estados habían amenazado con llegar a la Secesión, es decir, a su separación del resto del país.
mapa guerra secesion
Mapa de la Guerra de Secesión

Estalla la Guerra

Tal profunda rivalidad surgida entre ambas regiones llegó a su punto culminante en 1860. En este año fue elegido presidente Abraham Lincoln, de ideas anti-esclavistas, que fue llevado por un nuevo partido nacional formado, justamente, por los propios abolicionistas, denominado el Republicano.
Esta elección, que fue considerada por los esclavistas como una declaratoria de guerra, dada su posición abolicionista, determinó la separación del Estado de Carolina del Sur de los demás Estados de la Unión, acto que fue seguido, igualmente, por otros Estados. Así estalló la Guerra de Secesión que fue larga y sangrienta, pero que dio el triunfo final a los Federales o Norteños apoyados por el gobierno. Después de concluida la contienda, el Congreso declaró, mediante enmienda constitucional, que la Unión entre todos los Estados Norteamericanos es indisoluble, y, además en todos ellos quedaba definitivamente abolida la esclavitud.

La lucha entre el Norte y el Sur: La Guerra de Secesión (1861-1865)

Lincoln, hombre de origen humilde, había ganado reputación como abogado y popularidad como político. Era adverso a que la esclavitud fuese permitida en unas regiones y en otras prohibida. Y fue, ante todo, partidario de la Unión entre todos los Estados Norteamericanos.
Pocos días después de su elección, el Estado esclavista de Carolina del Sur declaró disuelta la unión que hasta entonces mantuvieron los Estados Unidos de América (1860), iniciando así, la secesión. Retiró sus representantes del Congreso y se adueñó de los arsenales, aduanas, edificios, y demás bienes del gobierno federal. Otros once estados siguieron su ejemplo y formaron la República de los Estados Confederados de América (1861), que fijó su capital en Richmond (Virginia), y eligió presidente a Jefferson Davis. Poco después iniciaron la guerra, al bombardear el fuerte Summer, que defendía el puerto de Charleston (1861).
La cruenta guerra duró cuatro años; se libraron más de dos mil combates, y perecieron alrededor de 1 500 000 hombres. Su costo ascendió a 3 000 000 000 de dólares. La energía de Lincoln, la acción de sus generales Grant y Sherman y el creciente poderío de sus fuerzas aseguraron el triunfo de los federales, que culminó con la disolución de la Confederación del Sur y el reingreso de los Estados secionistas a la Unión (1865). En esos mismos días Lincoln, que acababa de ser reelecto presidente, y que se prestaba a iniciar una obra de reconciliación y reconstrucción nacional, fue asesinado por un exaltado esclavista, quien selló, así, trágicamente esa querella.
Abraham Lincoln
Abraham Lincoln

Consecuencias de la Guerra de Secesión

La Guerra de Secesión, que fue la más larga y sangrienta de todas las habidas en el siglo XIX, y en la que se emplearon las más modernas armas de guerra, desde acorazados hasta submarinos trajo las siguientes consecuencias:
– La unificación de la Nación Norteamericana; hecho que contribuyó al encumbramiento de los Estados Unidos en el Mundo.
– La abolición de la esclavitud en el país, aunque continuó subsistente el problema de la segregación racial.

Los Estados Unidos después de la Guerra de Secesión

Después de la guerra de Secesión, los EE.UU. entraron en una etapa de acelerado desarrollo económico, al cual contribuyeron la abundancia de recursos naturales, el genio inventivo norteamericano y el régimen democrático de libertad e igualdad de oportunidad, que aún en el Sur se fue restableciendo poco a poco. Desde los tiempos de Benjamín Franklin se habían venido haciendo aportes a la mecánica y la ciencia aplicada (barcos de vapor, desmontadora de algodón, cosechadora de granos, telégrafo eléctrico, máquina de coser, armas y máquinas automáticas, ascensores, prensa rotativa y cien más). En la segunda mitad del Siglo XIX el país entró de lleno en la era del maquinismo y de la producción en gran escala. Con la expansión de los ferrocarriles, la explotación minera, las fábricas, la agricultura y la ganadería y el consiguiente aumento fantástico de la riqueza, surgieron los grandes capitanes de la industria, que fueron naturalmente aliados de los políticos republicanos (Estados Unidos tiene dos partidos: el Republicano y el Demócrata), y esta alianza gobernó el país durante casi todo el resto del siglo XIX, con fuerte oposición anticapitalista principalmente en el Oeste y el Sur

lunes, 31 de julio de 2017

IMPERIALISMO Y COLONIALISMO


EN EL SIGUIENTE VÍDEO PODRÁS OBSERVAR UN CLARO EJEMPLO DEL IMPERIALISMO Y LO QUE SUCEDE REALMENTE EN EL CONFLICTO DE SIRIA Y CUALES SON SUS IMPLICACIONES A NIVEL MUNDIAL




REVISA EL SIGUIENTE ENLACE SOBRE LA HISTORIA DEL IMPERIALISMO Y EL COLONIALISMO EN DIFERENTES MOMENTOS DE LA HISTORIA:

COLONIALISMO E IMPERIALISMO UN PRETEXTO PARA SAQUEAR E INVADIR NUEVOS TERRITORIOS

DIFERENCIAS ENTRE COLONIALISMO E IMPERIALISMO

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GRANDES POSESIONES COLONIALES DURANTE EL SIGLO XIX EN ASIA, ÁFRICA, AMÉRICA Y OCEANÍA

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TRANSICIÓN DEL CAPITALISMO COMERCIAL AL INDUSTRIAL

CAPITALISMO 

Es un sistema económico, que se manifestó en Europa a partir del siglo XVI, para tomar gran auge luego de la Revolución Industrial (mediados del siglo XVIII) y extenderse luego a nivel mundial. Como su propio nombre lo indica, privilegia la acumulación de bienes (como cosas susceptibles de apreciación en dinero) y su inversión productiva, como fundamental motor de la economía.

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Para Werner Sombart, sociológico y economista de origen alemán (1863-1941) se caracteriza el espíritu capitalista, por su ansia aventurero, por la idea del riesgo, que lleva al hombre capitalista, a ansiar el fin de lucro, más allá de la ganancia normal.
Otros autores, consideran que una economía puede llamarse capitalista, cuando trasciende el ámbito local, utilizándose el dinero para el intercambio. Por eso no hubo capitalismo en la Edad Media, caracterizada por la ausencia de intercambio comercial entre reinos, y basada la riqueza en la propiedad de la tierra y no en el dinero, salvo hacia fines de ese período en que comienza la transición hacia el capitalismo.
Los que avalan al capitalismo como sistema económico, sostienen que en la producción de bienes, el factor más importante es el capital, ya que gracias a él, se podrán instalar las fábricas, comprar las máquinas y abonarles el salario a los obreros.
En contraposición a esta afirmación, Carlos Marx, se opuso al capitalismo, elaborando su teoría socialista. Según Marx, los capitalistas, dueños del capital, representado en la propiedad de las fábricas, sus máquinas, y el dinero acumulado, son minoría en una sociedad, y son los que obtienen las ganancias (diferencia entre los costos de producción y de venta del producto) merced a la explotación de los obreros que trabajan para ellos, considerados ese trabajo como una mercancía que puede comprarse y venderse.

Evolución histórica
Ya dijimos que el capitalismo tiene profunda conexión con el desarrollo del comercio, que comenzó en el continente europeo, a partir del siglo XIII, con el consiguiente proceso de urbanización (traslado del campo a las ciudades) y el aumento poblacional.
Durante el siglo XV, se produjo con la expansión ultramarina europea, el descubrimiento de América, lo que contribuyó a fomentar la actividad comercial, y a acrecentar a riqueza de aquellos que se dedicaban a esta tarea de intercambio, ahora favorecida por la abundante riqueza en metales preciosos, hallados en el nuevo continente.
Dejó de utilizarse el trueque para los intercambios comerciales, generalizándose a partir del siglo XVI, el uso del dinero, medida simbólica representativa de valor, que podía asignar a los productos un valor de intercambio más real, y que cada estado podía emitir, según su respaldo en oro.
Con la actividad comercial, surgió una clase social vinculada a ella, la de los burgueses, llamada así porque sus miembros residían en los burgos o ciudades, dedicándose a tareas vinculadas con el comercio, o las financieras.
Esto se vio favorecido por el auge de la teoría económica mercantilista, que sostenía que cuanto más metales acumule un estado, más rico sería.

Pero sin lugar a dudas el despegue del capitalismo, fue durante la Revolución Industrial, hacia 1750, cuando con el desarrollo tecnológico, proliferaron las fábricas, que permitían producir las manufacturas (transformación de la materia prima en un producto elaborado (por ejemplo, hacer del cuero, zapatos) en serie.
Producir en serie significa que a través de las máquinas podían fabricarse muchos más productos, y a menor costo, que con el trabajo hecho a mano, o sea, artesanalmente.
A partir de esta etapa el precio fijo, establecido por los gremios de artesanos, va a reemplazarse por el valor del mercado, establecido por las leyes de la oferta y la demanda. (A mayor demanda y poca oferta el precio sube, y a menor demanda y mucha oferta, el precio baja) sin regulación estatal en el control de precios.
En este período el capitalismo agrega entonces, un nuevo elemento entre sus características, ya que será un capitalismo liberal, entendiendo el liberalismo económico como aquella teoría elaborada por Adam Smith (1723-1790), que sostenía que el intercambio comercial debía hacerse libremente, sin intervención estatal. Para él la diferencia en la distribución de la riqueza seguía un orden natural, ya que era más importante el capital, que el trabajo obrero, porque él permitía pagar los costos de producción y generar empleo, y por eso creía lógico que los capitalistas se enriquecieran con su actividad.
A partir de 1850, ocurre la Segunda Revolución Industrial, con nuevos inventos, y la aparición de otras fuentes de energía (carbón y electricidad), donde se agregan al capitalismo nuevos medios para la producción y circulación monetaria. Las empresas debieron recurrir al uso del capital financiero, a través de préstamos en Bancos, para poder acceder a las nuevas demandas de producción, modernizando maquinarias e incorporando nuevas. En esta época comienza a notarse la concentración de industrias para controlar el mercado, limitando la competencia libre, y por lo tanto poniendo un escollo a la ley de oferta y demanda competitiva, que tendía a regular los precios. Si una misma empresa domina el mercado, será más fácil establecer el precio a su antojo, sin que tener que competir con otras del rubro.
Para lograr nuevos mercados para los productos, y obtención de materias primas, los europeos se lanzaron a la colonización de África y un sector de Asia.
Luego de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos, logró hegemonía entre los países capitalistas, por su gran poder económico, hasta que la gran crisis mundial de 1929, significó un gran revés para la economía capitalista, originada por el exceso de producción y la caída de las acciones en la bolsa.
Luego de esta crisis, surgió un nuevo capitalismo, denominado neocapitalismo, donde se dejó de lado el liberalismo, para permitir la intervención del estado en la economía, asegurando a toda la población los ingresos mínimos necesarios.
Se produjo una reactivación económica, por ejemplo, a través del plan Marshall, que permitió la reconstrucción de Europa luego de la Segunda Guerra Mundial, pero aseguró la cada vez más indiscutible preeminencia de Estados Unidos sobre el resto del mundo occidental capitalista.
Sobrevino el Estado de Bienestar, donde el estado se preocupó por que todos tuvieran acceso a los servicios básicos de educación, empleo, justicia, seguridad y salud.
El año 1970 deparó una nueva crisis, desencadenada por el aumento del precio del petróleo. Los estados dejaron de amparar a la población para hacer frente a las deudas que castigaban sus economías, pues la producción se había detenido, y el aumento de precios era incontenible, mientras crecía a la par, el desempleo.
Desde esa época el mundo capitalista debe enfrentar progresos y recesos, en períodos cíclicos de bonanzas y crisis, donde el estado de bienestar ya no puede hacer frente a las demandas sociales, castigado por sus presupuestos deficitarios, produciendo una polarización cada más aguda entre ricos y pobres, a nivel interno e internacional, con acceso a las nuevas tecnologías y avances científicos, solo para unos pocos, en un mundo cada vez más globalizado, pero poco solidario.